Y ahí estaba él. Sentado con las piernas cruzadas, fumando un cigarrillo. Observando. Incrédulo de lo que podía llegar a hacer con sus propias manos. Sonó su beeper. Limpió las huellas que había dejado y se marchó.
Detective, buenas noches – dijo el oficial en turno, quien había ya tomado un informe y juntado las evidencias.
¿Cuáles son los hechos?- dijo él con frialdad.
Alrededor de las tres de la madrugada recibimos una llamada anónima afirmando que tal persona había visto un cuerpo recostado en la pared que yacía en un charco de sangre. Pues la verdad todo indica que fue suicidio: nos encontramos con un cadáver sin identificaciones que tiene una pistola de tipo escuadra calibre .45, junto una cajetilla de cigarros, al parecer de la víctima, en ella se encuentra escrito en un papel un número telefónico. Ya dí órdenes de que investiguen el mismo. También hemos visto un teléfono celular y este documento que indica que la víctima fue citada a una audiencia por motivos de su divorcio. Supongo, detective, que la victima se sintió estresada por el divorcio inminente, motivo suficiente para quitarse la vida. No hay testigos y los vecinos no escucharon ni vieron nada inusual.
Él sólo se quedó viendo al oficial, con tono de ironía, mientras caminaba hacia un contenedor de basura que estaba enfrente de la víctima a unos 7 metros, se agachó y recogió con unas pinzas, que sacó de su gabardina, una colilla de cigarro; la guardó dentro de una bolsa de plástico esterilizada. –Lamento informarle, oficial, que más equivocado no podría estar. Juan Ramón quedó incrédulo ante semejante afirmación. Él ya había escuchado sobre las habilidades de este detective, pero no pensó que su trabajo lo hiciera tan rápido y menos con sólo recoger una colilla de cigarro.
-¿Y por qué lo dice, detective?
-Me puede llamar Sergio Kolman. Y se lo digo porque es la verdad. Estamos ante un homicidio calificado en segundo grado, o quizá primero.
-¿y cómo puede estar tan seguro de eso?
- Mi querido compañero, fíjese bien. Esta colilla es de diferente marca que la cajetilla que usted encontró, por lo tanto indica que pertenece a otra persona. Aquí en el contenedor se ven unas manchas de sangre, pero están muy lejos como para ser de la víctima, además que habría chorreado un poco en el trayecto, y supongo que ustedes ya se dieron cuenta que ésta y la del charco donde está el cadáver son las únicas marcas de sangre que hay. Por otro lado, aquí hay unas huellas de pisada-decía mientras las medía con una cinta métrica- del número 6.
-Claro todo tiene sentido. Apuesto que el homicida huyó en motocicleta- dijo Juan Ramón tratando de impresionar.
¿Por qué insinúa eso, oficial?
Llámeme Juan Ramón, y lo digo porque de este lado hay huellas de un neumático, pero sólo una, por lo tanto, no cabe duda que fue de una motocicleta.
Sergio rió un poco. –Buena observación, oficial. ¿Pero no cree que si así hubiese sido, los vecinos habrían escuchado el ruido de la moto?
Oh! Sí, creo que tiene usted razón- dijo el oficial con vergüenza
-Bien, por el contrario; sospecho que el perpetrador no huyó de la escena del crimen inmediatamente, se quedó a observar su obra, el suficiente tiempo para terminar su cigarro. Después de eso se dirigió a éste club- (señalando la puerta trasera de un club nocturno)- Al parecer el asesino mide no más de un metro sesenta y siete centímetros y apuesto a que es jefe de una pandilla, tiene dinero y éste no es su primer asesinato. De la víctima le puedo decir que es un exmilitar, que en efecto, se está divorciando, era zurdo, y conocía a su asesino
El oficial se quedó petrificado ante las aseveraciones del detective Kolman. –Vaya, pues todo suena muy lógico. Pero dígame, ¿cómo supo que la victima era zurdo y que tenía una relación con su homicida?, ¿Por qué dice que es jefe de una pandilla?
Me complace poder ayudarlo, oficial- el detective ya se encontraba caminando…
- Detective Kolman.
-¿sí?
- Acabo de recibir una llamada de otro homicidio, al parecer la víctima fue violada en un hotel de paso, a unos quince minutos de aquí. Su presencia nos podría ser de mucha ayuda.
Kolman sólo dio un gran trago de su propia saliva.
domingo, mayo 22
martes, febrero 1
No te huelo
Ya déjate de mamadas
Tú cállate que ni sabes escribir con el lápiz
Ay, quien te enseño todo lo que sabes: ¿tu mamá?
hija de la chingada, con mi madresita ni te metas, que para eso la tuya está en el cuadro de honor
Sigan! Sigan!
Jaja como chocan!, parece que mi abuela lo está haciendo
Qué apoco el negocito es heredado?
Huele y aprende cabrona
Pequeño el problema o ya no sabes batir bien?
Ya! Paren, paren
¿parar? Si apenas empezamos, mi rey. Y lo que te falta: esta es de boca grande
Estúpida! Ya te estás pasando, luego queda reamargo
Recuerda que tengo más tiempo que tú. Primero deja que te seduzca el aroma, cierra los ojos, presiona las piernas fuertemente, lo sientes? Escucha el olor a oficina de 8 horas de trabajo, junto con una asquerosa pero excitante aroma a hogar limpio con pino, siente la textura...
Ah pero cómo mamas, a mí me gusta darme mis atascones. Lo único que huelo es que ya se está enfriando con un color entre azul y morado: "morazul"
Creo que ahora sí ya está bueno...
Pues bájate y mételo al horno que ya tengo hambre
Tú cállate que ni sabes escribir con el lápiz
Ay, quien te enseño todo lo que sabes: ¿tu mamá?
hija de la chingada, con mi madresita ni te metas, que para eso la tuya está en el cuadro de honor
Sigan! Sigan!
Jaja como chocan!, parece que mi abuela lo está haciendo
Qué apoco el negocito es heredado?
Huele y aprende cabrona
Pequeño el problema o ya no sabes batir bien?
Ya! Paren, paren
¿parar? Si apenas empezamos, mi rey. Y lo que te falta: esta es de boca grande
Estúpida! Ya te estás pasando, luego queda reamargo
Recuerda que tengo más tiempo que tú. Primero deja que te seduzca el aroma, cierra los ojos, presiona las piernas fuertemente, lo sientes? Escucha el olor a oficina de 8 horas de trabajo, junto con una asquerosa pero excitante aroma a hogar limpio con pino, siente la textura...
Ah pero cómo mamas, a mí me gusta darme mis atascones. Lo único que huelo es que ya se está enfriando con un color entre azul y morado: "morazul"
Creo que ahora sí ya está bueno...
Pues bájate y mételo al horno que ya tengo hambre
domingo, enero 30
Realidad hilarante
-Sí, señor. Contestó indiferentemente.
Bajó a comer con su padre, ya que era rara la vez que lo hacían juntos. Se dispuso a devorar su pieza de pollo sin cubiertos, introdujo la jugosa pierna a su boca, el rose con sus labios fue delicado. Apretó ligeramente con sus dientes. Jaló y empujó la carne, cerró los ojos para disfrutarlo más, repitió el acto un par de veces. A pesar del goce que se veía en su cara, sintió cierto asco; ¿Pero qué carajos estás haciendo? Deja de estar jugando, nomás falta que hagas eso en las cenas con los senadores. Inmediatamente se levantó de la silla ignorando las palabras de su padre.
Se dirigió al baño. Se chupó dos dedos para después frotar su labio inferior, lo hizo suavemente, recorrió cada extremo de los tejidos, una y otra vez mientra que se llevaba la otra mano al pecho, como en cada domingo. Después metió un poco más su cordial, el acto provocó un encorvamiento entre plácido y doloroso. Tenía que acostumbrarse al ritual.
Al día siguiente, cuando despertó fue lo primero que hizo. No fue a la escuela, deseaba terminar los detalles de lo que ya venía planeando desde hace ya varios meses.
Ya se había hartado de estar contestando las preguntas de los reporteros: en qué se gasta el dinero tu papá que no te metió a una escuela privada; Tus compañero te discriminan por ser diferente; Qué se siente ser la hija del… De escuchar las críticas sobre el trabajo de su padre y los gemidos de las distintas mujeres provenientes del cuarto de al lado, quienes de cierta manera la motivaron en su decisión.
Le habló a Fernanda desde el cuarto que habituaba ir en sus pintas de clases, su única amiga, para contarle una pequeña parte del plan en la que ella debía apoyarla para que todo saliera bien: Se debía justificar su ausencia toda la noche.
- ¡Estás loca! ¿Sabes lo que hará tu padre si se descubre, y peor aún su reputación…?
-Ay ya no me vengas con choros. Dijo mientras su compañero de matemáticas se vestía - ¿Dime quién piensa en mí? Además ya lo decidí. Ya me cansé de esta pinche vida de lujos, de recibir todo lo que quiero. Quiero cobrar por lo que hasta hace cinco minutos hice gratis.
Bajó a comer con su padre, ya que era rara la vez que lo hacían juntos. Se dispuso a devorar su pieza de pollo sin cubiertos, introdujo la jugosa pierna a su boca, el rose con sus labios fue delicado. Apretó ligeramente con sus dientes. Jaló y empujó la carne, cerró los ojos para disfrutarlo más, repitió el acto un par de veces. A pesar del goce que se veía en su cara, sintió cierto asco; ¿Pero qué carajos estás haciendo? Deja de estar jugando, nomás falta que hagas eso en las cenas con los senadores. Inmediatamente se levantó de la silla ignorando las palabras de su padre.
Se dirigió al baño. Se chupó dos dedos para después frotar su labio inferior, lo hizo suavemente, recorrió cada extremo de los tejidos, una y otra vez mientra que se llevaba la otra mano al pecho, como en cada domingo. Después metió un poco más su cordial, el acto provocó un encorvamiento entre plácido y doloroso. Tenía que acostumbrarse al ritual.
Al día siguiente, cuando despertó fue lo primero que hizo. No fue a la escuela, deseaba terminar los detalles de lo que ya venía planeando desde hace ya varios meses.
Ya se había hartado de estar contestando las preguntas de los reporteros: en qué se gasta el dinero tu papá que no te metió a una escuela privada; Tus compañero te discriminan por ser diferente; Qué se siente ser la hija del… De escuchar las críticas sobre el trabajo de su padre y los gemidos de las distintas mujeres provenientes del cuarto de al lado, quienes de cierta manera la motivaron en su decisión.
Le habló a Fernanda desde el cuarto que habituaba ir en sus pintas de clases, su única amiga, para contarle una pequeña parte del plan en la que ella debía apoyarla para que todo saliera bien: Se debía justificar su ausencia toda la noche.
- ¡Estás loca! ¿Sabes lo que hará tu padre si se descubre, y peor aún su reputación…?
-Ay ya no me vengas con choros. Dijo mientras su compañero de matemáticas se vestía - ¿Dime quién piensa en mí? Además ya lo decidí. Ya me cansé de esta pinche vida de lujos, de recibir todo lo que quiero. Quiero cobrar por lo que hasta hace cinco minutos hice gratis.
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