Te despiertas por la mañana, ves el reloj: 6:10 am, ¡Es tardísimo! el sueño que aún sentías se ha ido, tu cerebro segrega endorfina, empiezas a pensar tan rápido que no te puedes mover: "me baño, no me baño, voy a la escuela, me quedo de huevón, le digo lo que siento, lo sigo ocultando un año más". Optas por bañarte, recuerdas que tienes que llegar temprano, de lo contrario perderás el maldito derecho a examen.
Estás en el camión, el cansancio ha vuelto, empiezas a recordar el sueño que te despertó y que todovía reflexionas, sigues sin tomar la última desición de la mañana.
Al parecer es la escuela, aunque algo diferente a las demás, no es como cualquiera. No te has ubicado completamente, de pronto la ves pasar, lleva una playera de manga corta, jeans y zapatos rojos, el conjunto es perfecto, la sigues para verla un rato más sin que ella te vea.
El camino se te ha hecho demasiado corto, has llegado a tu destino, la puerta de tu salón está cerrada, te percatas de que afuera hay otros 3 holgazanes como tú, que se les hizo tarde soñando, que pensaron lo mismo por la mañana, que son igual de idiotas como para enamorarse... no, no puede ser, eso solo te pasa a ti, imbécil. Al fin la maestra pelos de rabano los deja entrar, te sientas en la primera banca que ves, ahora tendrás que adularla para que te quite la falta.
Es viernes, así que empiezas a planear lo que harás junto con tus amigos saliendo de la escuela, lo han decidido, irán a embriagarse en "el granero" como viles bueyes que son. Sabes lo que pasará, todo es predicible aún así deseas ir; además no tienes otra cosa que hacer, y es lo único para no pensar tanto en ella.
Las clases han terminado, tú y tu manada de amigos van para el lugar planeado. Tenías razón (como siempre o como casi siempre), todo es predicible: les asignan su mesa que está junto a un balcón que da al callejón, empieza la coperacha, que no sabes por qué pero siempre les va a faltar dinero; piden 2 cartones de caguamas, empiezan a bailar y se escuchan los retos: ¡A que no se la besa!, ¡A que no se la be...! Uoo, nadie se aguanta a la segunda, tal vez tercera vez para hacerlo. Tú eres el único antisocial que ve a todos divertirse, con una cerveza en la mano y recordando.
Estás seguro de que es ella, es inconfundible, sus bucles cayendo por la espalda, su delgadez, su manera de caminar, sus largas piernas, la expresión de sus ojos que te dicen con facilidad el estado de ánimo, su sonrisa que no se borra del rostro; como si no le afectara nada, ni la crisis económica, ni la alza del azúcar.
Es inevitable: te ha visto, la tienes que saludar o te verás como un grandísimo estúpido. Almenos tienes que disimular. Te pregunta cómo has estado y suena como si fuera la primera vez que lo escuchas, como si no supieras lo que quiere decir con eso: ¡Debes responderle, grandísimo pendejo!, te concentras, respiras profundo y la conversación comienza.
Tu reloj marca las 6:30 pm, es hora de irse, te sientes mareado pero puedes caminar; ni siquiera te despides, sales y caminas como ausente del momento, como si no quisieras existir en el lugar, pensando en qué será lo mejor por hacer. Continúas con tu camino hacia la nada, sigues en tu ausencia. Has llegado a la parada donde pasa el camión.
Se ponen de acuerdo para irse juntos, tus sueños se hacen realidad, sólo piensas en este momento, en qué vas a decir, como lo harás; aunque ella sea quien se la pasa hablando, pero eso no te importa, cuando ella habla es como si el mundo se silenciara,nadie más existe cuando estás junto a ella, es lo único que puedes escuchar.
Estás en el camión y piensas en su ausencia, en como estarías si estuviese junto a ti, como le dirás lo que sientes por ella y en sus reacciones.Has llegado a tu casa, terminas de comer y ahora a ver la televisón. Han pasado 5 horas y sigues frente al aparato, sientes que tu cerebro se ha reducido con tanta pendejada. Mejor, así habrá menos especio para pensar en ella.
Es el momento, lo tienes que hacer. Piensas que no hay mejor lugar, cuando estás con ella aquí es como si la gente no existiera, ella se abre completamente contigo, tu seguridad aumenta, la conversación es placentera. Pero hoy es diferente, en este instante te sientes en un hoyo infinito, no sabes cuándo caerás. Has vuelto, se produce un silencio perturbador, no sabes que es lo que pasa; pero te has quitado un gran peso de encima, te sientes liberado. Ella no emana palabras, te besa. Tú abres los ojos.
Es la 1:00am, tratas de dormir para empezar otra vez: esta ocasión, la playera es de manga larga.